Rama Duwaji: una artista que une mundos
La noche electoral en Nueva York olía a lluvia y a emociones. Las cámaras enfocadas al escenario, la multitud vitoreando ante el lema del cambio… y ella. Rama Duwaji, 28 años, una joven artista de raíces sirias, de pie junto al recién elegido alcalde Zohran Mamdani. Cuando él le dijo “Hayati – mi vida”, ella sonrió suavemente. No necesitaba grandes palabras. En ese solo gesto estaba todo: amor, apoyo, lucha compartida.
Aquella noche no solo él ganó las elecciones. Ella también, aunque de un modo completamente distinto. Porque Rama Duwaji no es “la esposa del alcalde”. Es una mujer que marca sus propios límites y demuestra que la delicadeza también puede ser una forma de fuerza.
Nació en 1997 en Houston, Texas, en el seno de una familia de musulmanes sirios procedentes de Damasco. Cuando tenía nueve años, la familia se mudó a Dubái y luego a Catar. Creció entre continentes, lenguas e identidades. Desde muy pequeña se sintió “en medio”: ni completamente aquí, ni completamente allá. Esa experiencia de multiculturalidad y de búsqueda de pertenencia se convirtió más tarde en el eje de su obra.
Tras graduarse en la Virginia Commonwealth University, se trasladó a Nueva York para estudiar ilustración en la prestigiosa School of Visual Arts. Allí encontró su voz –literal y artísticamente–. Su estilo combina blanco y negro, luz y sombra, simplicidad y emoción. Cada dibujo es una historia sobre la feminidad, la hermandad y la memoria. Rama dice que crear siempre fue para ella una forma de terapia, una manera de ordenar un mundo que a veces parecía demasiado ruidoso.
Sus trabajos pronto recibieron reconocimiento. Aparecieron en BBC News, The New York Times, The Washington Post, Vice y en el Tate Modern de Londres. En 2022, la BBC utilizó sus ilustraciones en el documental Who Killed My Grandfather, dedicado al asesinato de un político yemení en los años 70. Su arte combina sensibilidad y conciencia política, convirtiéndose en algo más que una imagen: una forma de manifiesto.
Rama nunca ha temido los temas difíciles. Abre conversaciones sobre Palestina, Siria, la migración y la feminidad en un mundo lleno de fronteras. En Instagram critica la violencia y el silencio, y al mismo tiempo recuerda que el arte puede ser un refugio. Citando a Nina Simone, repite que “el deber del artista es reflejar los tiempos en los que vive”. Sus palabras tienen una fuerza y una calma que rara vez van juntas.
Durante la pandemia pasó varios meses en Dubái, cerca de su familia. En una entrevista con la revista YUNG en 2024 confesó: “No puedo cambiarlo todo, pero puedo hablar. Y si mi voz conmueve aunque sea a una persona, eso ya es algo”. Ese mismo tono de voz, suave pero firme, es hoy escuchado en todo el mundo.
En febrero de 2025 se casó con Zohran Mamdani, economista y activista social. Se conocieron a través de una aplicación de citas. Se casaron en mayo y medio año después Mamdani ganó las elecciones a la alcaldía de Nueva York. Cuando, durante la campaña, le preguntaron por qué Rama aparecía tan poco en público, él respondió: “Rama no es solo mi esposa. Es una artista que merece ser conocida en sus propios términos”.
Aunque evitaba los reflectores, fue una de las mentes creativas detrás de la campaña de su marido. Ella co-creó su imagen, eligió los colores y los símbolos. Trabajó a su manera: en silencio, pero eficazmente.
Hoy Rama Duwaji es la primera dama más joven en la historia de Nueva York. Los medios escriben sobre ella como “la Diana moderna”, pero quienes la conocen dicen simplemente: sabia, tranquila, valiente. En Brooklyn, donde vive, planea crear un programa para apoyar a jóvenes artistas de Oriente Medio. Su historia no es un cuento de hadas sobre una mujer al lado del poder. Es la historia de una mujer que descubrió ese poder dentro de sí misma.
Rama Duwaji demuestra que la fuerza no siempre grita. A veces habla en susurros, y aun así se la escucha en todas partes.
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